Especial: Brasil apuesta por mercado de carbono para conservar la Amazonia

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RÍO DE JANEIRO, 19 oct (Xinhua) — Brasil busca convertir la conservación de la Amazonia en una alternativa económica a la expansión agropecuaria mediante proyectos que combinan créditos de carbono, tecnología para prevenir incendios y generación de ingresos para las comunidades locales.

Un ejemplo de este modelo se desarrolla en Caracaraí, en el estado amazónico de Roraima (norte), donde una iniciativa privada protege 14.000 hectáreas de bosque nativo y busca demostrar que mantener la selva en pie puede ser económicamente competitivo frente a la deforestación.

El proyecto, impulsado por la empresa ZEG (Zero Emission Goal), surgió después de que el propietario de los terrenos, un productor de soya del estado de Goiás (centro), solicitara autorización para desmontar parte del área y ampliar su producción agrícola. La empresa le propuso un modelo de conservación basado en la comercialización de créditos de carbono, mediante un contrato de 40 años.

La iniciativa recibió una inversión de 20 millones de reales (unos 3,9 millones de dólares), destinada a la certificación del carbono, el monitoreo ambiental y la prevención de incendios.

«Al principio tenía muchas dudas sobre si este era el camino adecuado, pero creyó en nuestro proyecto y decidió participar», explicó a Xinhua el director ejecutivo de ZEG, Carlos Jacob.

El proyecto incorpora una torre de 60 metros equipada con una cámara conectada a un sistema de inteligencia artificial para detectar focos de incendio y movilizar rápidamente a los equipos de respuesta. Además, 20 trabajadores locales recibieron capacitación como brigadistas y se formaron brigadas comunitarias en dos asentamientos vecinos.

Para reforzar la credibilidad de los créditos de carbono, la empresa recurrió a la certificación de Verra, una auditoría de Earthood y una evaluación adicional de calidad. Según la compañía, el proyecto obtuvo una calificación.

La iniciativa se desarrolla en un contexto de cuestionamientos al mercado voluntario de carbono por casos de sobreestimación de beneficios climáticos y problemas relacionados con la titularidad de los terrenos.

La conservación también permitió mantener la recolección de castaña de Brasil, actividad de la que dependen alrededor de 36 familias de asentamientos cercanos.

El proyecto apoyó la creación de la Asociación Agroextractivista del Municipio de Caracaraí (Agrocar), que busca organizar a los productores, mejorar la comercialización y reducir la dependencia de intermediarios.

«Trabajando juntos, ya podemos pensar en conseguir una venta mejor», afirmó Eliane de Sena, recolectora de castaña y secretaria de Agrocar, al destacar los avances en la organización de los productores.

Otro recolector, João Inácio Neto, relató que la expansión de la agroindustria ha transformado la región durante los últimos 15 años, con el avance de los cultivos de soya y el uso de productos químicos.

«Cuando vendieron este lugar, también imaginamos que ya no podríamos recolectar», señaló.

Para Jacob, la conservación necesita ofrecer alternativas económicas a los modelos tradicionales de desarrollo. «La economía del bosque en pie puede generar valor mediante el aprovechamiento sostenible de los recursos forestales», sostuvo.

El caso de Caracaraí refleja uno de los desafíos centrales de Brasil: crear mecanismos que permitan generar ingresos sin ampliar la presión sobre la Amazonia. La viabilidad de los mercados de carbono dependerá de la verificación de sus beneficios climáticos, la seguridad jurídica de los terrenos y la participación efectiva de las comunidades locales. Fin

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